martes, 4 de diciembre de 2007

¡Back in Time!

No son la banda sonora de esta clásica película de los 80 pero algo es seguro, saben dar cátedra a la hora de tocar. Sting, Summers y Copeland brillaron ante la presencia de dos River completos. Es difícil tratar de ser objetivos sobre una banda tan particular como The Police y más todavía si, en estos breves veinticinco años (de quien escribe), nunca tuvo la oportunidad de ver en vivo. Bastaría mencionar que pasaron más de veinte años (veintisiete para ser exactos) desde que, The Police, tuvo su paso triunfal en Argentina (en aquel momento, estábamos en plena dictadura militar y el recital pasó a la historia debido a que Summers le propició una patada a uno de los uniformados).


Era la hora 21:28. El show estaba estipulado para las 21:30 y, en el momento que nadie lo esperaba (tal vez por la idiosincrasia del “recitalero” que no está acostumbrado a que los shows empiecen a horario) Sting irrumpe el escenario con un: “¿Qué tal Buenos Aires?” cargado de energía mientras ya se escuchaban los acordes del tema que se encargaría de abrir la noche: “Message In A Bottle” (del disco: Reggatta de Blanc – 1979).


La percepción en los próximos temas sería que, The Police, estaba tocando un “Greatest Hits” ya que sonaron los clásicos: Syncronicity II; Walking On The Moon; Don´t Stand So Close To Me y un largísimo etc que sería cortado (de a momentos) por canciones como: Voices Inside My Head (del disco: Zenyatta Mondatta – 1980); o una excelente versión de Walking in Your Footsteps (del disco: Synchronicity – 1983). Dieciséis fueron los temas que se tocaron y el show duró casi dos horas.


Estás tres uvas (de cepajes emblemáticos: Cabernet – Merlot – Malbec) se combinaron a la perfección en 1977 (en Londres, Inglaterra) y luego de una producción y un reposo de veinte años (en vasijas de roble ingles: sin ofender a los franceses ni a los enólogos) estuvo en su punto justo para que adolescentes (y no tanto), parejas y cuarentones degustaran una de las mejores bandas de la historia del “rock” (tan sólo por poner una etiqueta que queda chica).

foto: la voz del interior. (olvidé mi cámara con teleobjetivo).-

domingo, 25 de noviembre de 2007

oOEstructuraOooO HogareñaOo

Otro nuevo domingo ataca mi mente... En este caso, volvía (a casa) escuchando radio Universidad 580. Por esas casualidades la locutora mencionó unas frases que hacían referencia sobre la cocina. Ahí pensé: “marco ideal… domingo, día de familia, comida (para los afortunados que todavía tienen la suerte de poder comprar comida)...”

¿Es la cocina el alma, el corazón o qué de la casa?... Sin dudas es un lugar especial. Pensemos que es el punto donde se fusionan aromas, elementos, química, sabores, charlas y un larguísimo etc que excluye un sinfín de cuestiones que suceden en este “no se que” de la casa.

Si pienso en las charlas y en la calidez del horno, supongo que la cocina es el cerebro del cuerpo humano. Observo (mientras escribo) que lo mismo sucedería si lo comparo con el resto de los sentidos (olor, tacto, gusto, etc) porque todo eso, no deja de ser una carga eléctrica que es interpretada por nuestro cerebro (wooow, y eso que no veo MATRIX desde hace un montón!!!!).

Ahora, si lo analizamos como si fuera “el laboratorio de sabores” (vi “Volver al futuro I” mientras estaba en Alta Gracia), el lugar donde se genera todo lo que nos da energía día a día (porque sería un poco extraño irse a exprimir un jugo de naranja a la pieza, salvo, tengas un frigobar al lado de la cama), la cocina, se transforma, automáticamente, en una fuente de vida (atenti lectores sexopatas: también es una fuente de vida… quién no tuvo su momento en la cocina?). Con lo cual, no sabría diferenciar bien si la cocina es: el órgano reproductor o el alma… (¿será ambos?).

Y seguido a esto… el corazón, ¿puede existir sin el alma? O ¿el alma existe sin corazón?... Pensar que cuando pasamos por la cocina, no nos ponemos a pensar en esto, ¿no?...

viernes, 23 de noviembre de 2007

&&P-E-X&&

Entré al blog... Estaba por escribir sobre otra cosa, pero, "redepentemente", acabo de ver algo que me llamó la atención: "PERFECTO INHUMANO"...

No se qué habré estado pensando en el momento en el que estuve creando el blog, lo cierto es que hoy, no sabría explicar el porque de ese nombre. ¿Habré querido decir, en realidad, que soy perfectamente humano?... ¿Habré querido decir: “hey!!!!, somos todos humanos”?... ¿Qué carajo habré querido poner?.

Es impresionante como uno pierde la práctica de algo y, luego, retomarlo cuesta mucho más: digo, tomo como ejemplo este mismo blog… recibí buenos comentarios en general de la gente que lo veía, pero estaba motivado a escribir… me sentía capaz de hablar de cualquier cosa (aclaro: no es que soy un todólogo, disto y trato de no serlo… pero siempre se puede aprender de todo en la vida) y, ahora… estos últimos dos posteos… uff: desde errores de redacción, hasta desmotivación para escribir.

No es que no quiera (es decir, no es falta de ganas) sólo que no se como plasmar mis ideas en esta hoja en blanco… Siguiendo con las líneas (blancas, aunque no creo que me sirvan de sustancia MOTIVADORA), me voy retirando… y viendo si, aunque sea con estos posteos pedorros, llego a algún lado…

domingo, 18 de noviembre de 2007

Volviendo a casa.-

So... here were are... te tenía descuidado amigo, no?... Me había olvidado que había asumido un compromiso para con vos. Ese compromiso era escribir, pero, por otra parte, me di cuenta que, en algún lado, había escrito que este blog iba a ser lo que el quisiera (será una mutua relación de amor/odio que no puedo controlar?). Lo cierto es que te tengo en el olvido.
Tenía mil cosas para escribir, tenía tantas cosas para contar que, por diversas razones, ahora, se convierten en una laguna mental de tal tamaño, que no tengo un punto para comparar (acá, el lector, compare con lo que quiera).
Me parece que estoy enojado con vos, porque no me sale que carajo escribir... el problema está en que, si me enojo con vos... me parece que estoy enojado conmigo.
Podría haber elegido cualquier otro día para escribir, pero no se porque cuernos lo hago hoy, que, al parecer, no es un buen momento para mi mente...

martes, 4 de septiembre de 2007

/\|En el baño|/\

Según un estudio realizado por mí (es decir S.A.S.A) el espacio relativo entre los mingitorios es muy chico. A estas alturas es posible que, el lector, se pregunte ¿qué carajo está pasando con este chico? Y la verdad es que… ni yo se que pasa en mi mente cuando escribo. Pero continuando con mi línea de estudio, he llegado a la determinación que, los hombres desarrollamos cierto instinto natural para hacer puntería con el “chorro” de orín y las bolitas de naftalina (para el lector que viva fuera de Argentina, solo tengo para decirle: sí… somos sudakas… Y QUÉ?).
Me motivó a escribir sobre esto dos cosas: La primera estaba aburrido cuando fui al baño de la facultad y por otra parte el “loco turbina” Marcel Duchamp.
Seguramente Duchamp no estaba pensando en el Argentino clásico que, cuando va al baño, “mata el tiempo” apuntando a las bolitas de naftalina.
A su vez, esto, me llevó a pensar en otro asunto: las mujeres son muy aburridas para ir al baño… ¿a qué le apuntan cuando están en el baño? ¿Cómo matan el tiempo? ¿Será esa la razón por la cual van de a dos (o más) al baño?...